Me propongo escribir sobre un tema, del que sinceramente no tengo mucha idea, en un blog que no es ni mío, pero aquí estoy yo, dispuesta a dar todo de mi.
Empecemos diciendo que se me fue la pinza al apuntarme a una carrera de 10K, teniendo en cuenta que mi máxima distancia ha sido un 5.000. Fue por Agosto cuando leí sobre la carrera Madrid Corre por Madrid, hablé con una amiga y nos apuntamos juntas, sin ser conscientes de lo que se nos venía encima, aún así, teníamos un mes para entrenar y llegar preparadas. Pero no fue exactamente así.
| Pistoletazo de salida y mi cara de terror hace justicia de mis sentimientos |
Salí un día a entrenar, solo un día, y aún me pregunto como fui capaz de acabar. Iba muy motivada, con ganas de correr, me convencía de que iba a poder acabar la carrera sin problema, que todo era mental, pero llego el día anterior y me di cuenta de que no. Me empecé a poner muy nerviosa, sabía que no había entrenado, que no iba preparada, que no iba ser capaz. Me entró el pánico e incluso pensé en no ir, pero ante todo era un reto para mi, superar una muralla en mi mente, e iba a ir a por ello.
Llega el día de la carrera, 20 de septiembre, las 9:00, a las afueras del Parque Retiro de Madrid. Estaba acojonada, totalmente, me dolía la tripa, notaba que me temblaban las piernas, estaba a punto de enfrentarme a una distancia la cual nunca había corrido. Pero ya estaba ahí, nos metemos en el cajón, y suena el disparo de salida.
Empieza a sonar Crystal Fighters, y un subidón de adrenalina me recorre entera, vamos a por ello. Empiezo suave, sin problemas, los gritos de la gente, los ánimos del público me motivan para conseguirlo. Es cuando llegamos a Gran Vía, sobre el kilómetro 3, que mis piernas no pueden más, me noto exhausta y decido bajar el ritmo y separarme de mi amiga. La cuesta se me hace eterna, tanto que empiezo a andar; apenas tengo ánimos, veo que no llego, que me quedan 7 kilómetros, que es imposible, aún así sigo, aunque sea andando.
Llegamos a la Puerta del Sol, y nos rodea una multitud de gente, me vengo arriba, y dentro de mi cabeza solo escucho “VENGA VENGA TU PUEDES” Vuelvo a coger ritmo, me voy por un lateral y empiezo a adelantar posiciones. Me centro en la música, en la carrera, visualizo la carrera en mi mente. Ya me sentía una campeona, hasta que llegados al kilómetro 5, donde tendría que estar el avituallamiento, empiezo a llorar, sin ningún motivo, no veo a nadie dando agua, y veo que me ahogo, necesitaba descansar, parar, y me viene un solo pensamiento: Mi Abuelo; si yo no puedo terminar por mi sola, él me va ayudar, el va a tirar de mí, y siento que no puedo defraudarle.
| Últimos metros antes de entrar en meta |
Con ese pensamiento, con esa sensación de “no puedo más” tiro y tiro, con un ritmo normal, mirando continuamente hacia atrás para mirar si viene el autobús que recoge a aquellos corredores que se han quedado atrás, y es cuando llegamos al kilómetro 7, en Atocha, cuando aparece el autobús, cojo energía y aumento el ritmo. Pienso “Yo no he llegado hasta aquí para que me coja un autobús” Así que busco fuerzas de donde las haya, dentro de mí, del grupo de al lado, de la gente en los laterales animando. Dentro de mí estaba muerta, con ganas de pararme, sentarme y abandonar por completo, sin confianza, sin fe en que pudiera acabar, hasta que veo la Puerta de Alcalá, y me digo a mi misma: “Ya está Patricia, ya estamos, ultimo esfuerzo, venga campeona, tira tira tira”
Y llegamos al final, la meta, a unos metros, mi padre, con una sonrisa de oreja a oreja, haciéndome fotos, orgulloso de mí, y reconozco que eso fue lo que tiro de mi hasta el final, esos últimos 500 metros. Y llego a meta, 1:17:06 ¡Que subidón! Empiezo a llorar, no me imaginaba para nada que llegaría, lo he conseguido, no solo físicamente, sobretodo psicológicamente, todos esos pensamientos negativos de fracaso habían desaparecido.
| Sintiéndome como una autentica campeona |
Entonces me doy cuenta de que si de verdad quieres algo con todas tus fuerzas, no hay nadie ni nada que te pare, tu mismo puedes superar esos obstáculos y sentirte la persona mas fuerte, más rápida del mundo, y así es como me sentí yo, que aunque no gané la carrera, me sentía campeona, había ganado a todos esos fantasmas que un día me dijeron que jamás iba a poder acabar una carrera de 10K.
Aunque no sea mi blog, recordad:
"CARPE DIEM
porque
TEMPUS FUGIT"
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