sábado, 13 de junio de 2015

Wings For Life World Run - Aranjuez, Spain

LA HISTORIA DE UNA EXPERIENCIA PARA RECORDAR

Día 8 de mayo:

Pues la verdad, es que ya me apetecía escribir, y qué mejor que hacerlo sobre una carrera con un objetivo solidario de los que impacta. Y que se corre a nivel mundial, a la misma hora y con un tipo de carrera nunca visto. En la que no hay meta. Una carrera en la que no llegas a ningún sitio.

Me inscribí a la carrera hace bastantes semanas, sabiendo que era un puente, y que supondría estropear un puente a la familia. 

Al final pasamos el puente en Alcázar y el domingo por la mañana nos dirigimos a Aranjuez. Salimos un poco pillados de tiempo, y en esos 40-50' de trayecto en coche, mientras me tomaba un tupper de arroz con pollo a las 12 de la mañana (la carrera salía a las 13) me mentalicé para que fuera una carrera sencilla, fácil, y que no supusiera un desgaste físico exagerado. Mientras tanto, mi madre me decía que no corriera mucho más de una hora. Poco antes de llegar a Aranjuez me dijo, hora y media y cuando llegamos, amplió su margen hasta dos horas; esta, me parece que ha sido de las pocas veces que mi cabeza ha seguido sus consejos; me repetía que no corriera mucho que tenía que estudiar por los exámenes. Pues con los exámenes aprobados. Y tras 5 días y con un único entrenamiento realizado ayer.

La carrera me pareció increíble, preciosa y espectacular. Tuve la oportunidad de en cierto modo "crear" un grupo. Y eso fue lo mejor que pude hacer.


Día 11 de junio:

RETOMO LA ENTRADA EL DÍA QUE CUMPLO 20 AÑOS, SIN APARENTEMENTE NADA MEJOR QUE HACER.
Principalmente me voy a centrar en lo que supuso para mí, correr esos 25'65 kilómetros, y analizándolo ya con 20 años.

La verdad es que fue una carrera diferente, extraña, salí como a competir, y en función de como pasaban los 3 primeros kilómetros de subida, empecé a ajustar el ritmo, y cuando vi el primer repecho serio en el kilómetro 3, dije, voy a tomármelo con calma, porque si esto era un repecho fácil para Chema Martínez en el vídeo explicativo de la ruta, nos espera una guapa.
Y fue cuando casi llegando al kilómetro 5, me enganché a un grupete, unos 4 pirados como yo que iban a eso, a los 35 kilómetros que ya había marcado. Ya sabéis que no completé objetivo. pero fue una carrera genial.
Pues un tal Jose, sino recuerdo mal y yo, empezamos a hablar. Yo llevaba muy medidos los tiempos con respecto al coche, y también el reconocimiento del recorrido. Nos contamos un poco nuestras vidas, y poco a poco, cuando ya cojimos carretera se nos enganchó otro chico, así, como yo, un poco tímido, y llevaríamos ya por lo menos 8 kilómetros cuando nos pusimos a la par con Carlos Sainz Jr, el actual piloto de fórmula 1. En el kilómetro 10, ya éramos 5, hablábamos poquito, nos organizábamos los avituallamientos para coger todos isotónico y agua. A lo tonto, el ritmo por el kilómetro 12, era constante y a 4'48"/km; que para ser la 1ª vez que rodaba desde hacía más de un mes estaba genial.
Pulgar arriba y con cara de...Mamá, lo que me espera...


Para el kilómetro 15, ya estaba la "marcheta" al completo. Éramos unos 8, todos al mismo ritmo, tirando unos de otros, y los toboganes se sobrellevaban mejor. Toboganes, que según Chema Martínez era llano. Llano los cojones. Subida y bajada contínua.
Para el kilómetro 16, yo iba "bien", cansado pero aguantaba y fue, cuando cambiamos de carretera, cuando sin querer, me bajé dos veces al arcén, se me estaba empezando a ir la pinza, entonces fue el momento de sacar la barrita de golosina, la misma que me salvó la vida en Alcázar y en Santa Pola.
La historia de Alcázar ya os la contaré. Posiblemente, antes de la Media Maratón de este año, 2015.

Me la dosifiqué para que me durara más y poder ir tirando más kilómetros sorprendentemente, y yo pasando una pájara que casi me tumba, los cinco kilómetros que separaban los dos avituallamientos entre el kilómetro 15 y el kilómetro 20, fue una continua sucesión de cadáveres, entre tanto, hubo un par que se nos unió al grupo. Y seguimos kilómetro a kilómetro, a nuestro ritmo constante sub4'50"/km. Y la verdad es que me encontraba bien.

Y entonces ocurrió, llegamos al 20, pillo todo lo que puedo, y me encuentro mejor, y seguimos tirando, Al paso por Media Maratón miro el reloj, 1h48'15" Mejor que la primera media maratón de Santa Pola allá por Enero de 2014, y con unas muy buenas sensaciones.

Pero entonces ocurrió:



 Y con esta imagen del chaval ilusionado esa mañana del 3 de mayo en Aranjuez, con una sonrisa, y unos brazos como los de entrada a meta. Fue exactamente el kilómetro 24. Justo ahí.
Pasada la media maratón, Aún funcionando bien las piernas. Mi mente dijo. David para el carro que no vas a ningún sitio. No hay meta y eso no lo aguanto, no sé a donde vamos, así que cálmate, llegas al 24 y desconectas.

Todo eso fue lo que me dijo mi mente, y se fue. Me dijo exactamente que mi carrera acababa en el kilómetro 24, y ya.

Entonces fue cuando yo, llegados a ese punto, solté al grupo, les agradecí todo, TODO lo que habían hecho por mi en la carrera, tirar de mi, animarme y aún así les dio cosa dejarme, pero era lo mejor. Yo literalmente, no podía más. Aquel era mi punto. Aunque realmente mi punto estaba en el kilómetro 25'65km. El cual tardaría varios días en descubrir por las clasificaciones y demás.


Mi llegada al kilómetro 25 fue bastante lamentable, me convertí en un cadáver móvil. LITERAL (aunque parecía más un zombi persiguiendo a los humanos), iba andando tranquilamente, intentando engancharme de alguna manera a los corredores que me adelantaban.

Al final llegué al kilómetro 25, y eso parecía el típico "stan" de unos grandes almacenes en los que regalan comida, y así era, ahí, me dieron agua e isotónico, y tras estar parado un rato, las ganas eran de seguir, de seguir corriendo, pero tan solo veía una carretera, sin final, y gente volviendo.
Y entonces ocurrió. Vimos el coche rojo, el coche del tiempo y vi, 2 horas y 8 minutos, y aluciné.

Y en ese momento solo quería correr, correr, correr alejándome de la meta. Con la idea del principio, pero ahora de verdad, para que realmente no me cogiera el coche. Salí como un niño pequeño, corriendo rápido, todo lo que pude, cuando veía como se acercaban los coches oficiales. El Catcher Car. Y fue el moemto, tras haber corrido más de medio kilómetro, a todo lo que pude, seguí corriendo hasta que ya me grabaron las cámaras, y me dieron la enhorabuena todos los vehículos de la carrera que pasaron, y volví al avituallamiento acompañado de Jose, juntos, los dos que habíamos empezado "La marcheta". Y volvimos y esperamos en el kilómetro 25 a los autobuses.

He de decir que la organización, para ser una carrera tan difícil, sin la meta y todo. Una organización impecable y buenísima, digna de muchas carreras en Madrid que dejan mucho que desear, carreras en las que se busca la rentabilidad y se deja de lado, el verdadero espíritu deportivo en favor de todos los corredores.

Y con esas palabras y una imagen, me despido.
Sin antes deciros que...


Ese abrazo con mamá, digno de ser retratado, y guardado, en el cajón de recuerdos para recordar que no hay que olvidarlos.


"NO TE VENCERÁN,
HASTA QUE TE DES POR VENCIDO"


Y...

"CARPE DIEM 
porque
TEMPUS FUGIT"


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