martes, 21 de julio de 2015

El agua

Esta entrada la hago porque durante este mes de julio estoy entrenando por las mañanas en ayunas, simplemente bebiendo agua, y algunos días algo de isotónico. Y la verdad es que el agua me ha salvado la vida varias veces, porque más de un día he llegado a casa con una medio pájara.

La deshidratación

Entre los corredores experimentados, se tiene en cuenta que los "buenos" corredores educados para no beber durante la competición, se exponen, con la repetición de estos episodios de deshidratación que pueden acabar en posibles lesiones, normalmente de tipo tendinitis porque los tendones son los que menos irrigación sanguínea tienen, y si perdemos el agua entrenando, se genera menos plasma y los tendones son los que más afectados se ven por la fakta de agua.
De todas maneras, los corredores que más suelen sufrir estas causas son:
  • Los que llevan un buen nivel de rendimiento
  • una antogüedad en la práctica deportiva
  • el hábito de mantener la sobriedad en carrera
La verdad es que desde mi propia experiencia y debido a que actualmente entreno en ayunas, la verdad es que lo último que haría sería entrenar en sobriedad de agua, y más aun con el calor que hace estos días, por Madrid y Castilla-La Mancha(Alcázar de San Juan) donde estoy entrenando estos días.

Si estáis pensando que esto os puede pasar a vosotros, una muestra clara de la deshidratación es un descenso rápido del rendimiento físico, y el freno de la producción de sudor debido a una menor disponibilidad de agua.

El reabastecimiento del agua durante el esfuerzo responde a un doble objetivo:
- rehidratar
- retrasar el agotamiento.

De todas maneras interifieren unos factores, independientemente del nivel de entrenamiento:
- la intensidad del esfuerzo (cuanto mayor es la intensidad menor es la absorción de agua)
- la composición en glúcidos (ya que, como señalan los especialistas, raramente se bebe agua pura)
- el volumen ingerido (cuanto más lleno se halla el estómago, con mayor rapidez pasa el agua a los intestinos hasta alcanzar un volumen de 700ml).




La Buena Estrategia

Cabe resumirla en unas pocas y sencillas reglas:

  • Hidratarse suficientemente y pronto, a intervalos regulares y con ayuda de una bebida isotónica.
  • Adoptar medidas complementarias como el esponjamiento (en las maratones y medias maratones reparten esponjas mojadas para refrescarse), la utilización de prendas de vestir de tonos claros, la búsqueda de sombra o la adopción de un ritmo regular, así como hacer los entrenamientos en las horas de menos calor.
  • Reponer el déficit de agua provocado por el entrenamiento procediendo a beber desde el momento del regreso de la sesión (hasta llegar a medio litro en una hora). En caso de una sesión muy dura un producto lácteo ya que la alcalinidad de ambos nos ayudará a eliminar el ácido acumulado en nuestros músculos y nuestra sangre.
  • Hidratarse regularmente, un poco durante las midas (pero no demasiado para no diluir los jugos gástricos) e igualmente fuera de ellas. Esta estrategia de hidratación continua nos asegura el mantenimiento dee nuestro equilibrio hídrico. La presencia de orinas claras y abundantes, incluso varias horas después de un entrenamiento, constituirá un claro indicio de su eficacia.

Por último, dejaros con una imagen de hace casi un año, hidrtándome y con la cara propia de un gran esfuerzo tras una carrera.

Con mamá pero muy muy cansado.
Y recordad,
Porque sea verano, no se deja de entrenar.



y...
"CARPE DIEM
porque
TEMPUS FUGIT"

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