Ni siquiera han pasado 48 horas y lo tengo ya como un recuerdo muy lejano, puede ser porque los momento en los que lo pasas mal, se olvidan rápidamente o porque cuando te paras a pensarlo, recuerdas cada uno de los pequeños detalles, de los pequeños pinchazos, cada una de las caras, de los aplausos, de los ánimos...
Tras conseguir mi objetivo en la Media Maratón Villa de Santa Pola en enero, decidí emplearme a fondo y prepararme el Medio Maratón de Madrid, como objetivo a un plazo de distancia asequible, tenía los crosses y debía seguir compitiendo, pero lo tenía en mente, iba a ser la primera vez que recorría mi "supuesta" distancia en mis calles, en las calles de mi ciudad, en el asfalto por el que corro cuando no hay coches, y cada vez me veía más fuerte, entrenando mejor, dispuesto a rebajar mi 1h30'39" a entorno 1h28' pero me calenté, un buen compañero de atletismo, Alejando, me dijo que el la iba a entrenar en torno a 1h25' y tras darle unas cuantas vueltas, lo decidí, decidí hacerlo con él, intentar dar todo lo que pudiera por conseguirlo, por seguir a la que iba a ser mi liebre en la que esperaba que fuera mi carrera para recordar, y así fue, estoy seguro que no voy a olvidar cada uno de los minutos y segundos de la 1h y 48' que pasé sufriendo en el asfalto de Madrid.
Saltamos al día 23, lunes, comienza mi última semana de exámenes en la universidad, también mi última semana de entrenos de cara al Medio Maratón, con muchas ganas, bajando la carga, para llegar bien. Los exámenes con normalidad.
Martes 24, último entreno de series y también último entrenamiento antes de la carrera, no debería haber sido así, pero así fue, hice 3x12' que tendrían que haber sido a ritmo de entre 4'y 4'5"/km pero no fue así, la primera serie salió bien y con buenas sensaciones, las dos series siguientes, sufriendo y rozando los 4'20"/km hacía tiempo que no lo pasaba tan mal en unas series, y fue entonces cuando las ilusiones y los pensamientos positivos desaparecen, cuando empiezas a pensar que te has calentado, que no estás preparado, que no vas a llegar...
Y la cabeza te lo recuerda a cada instante, te crea pequeños dolores en la cabeza, que no son
musculares, son recuerdos que te dicen y te pinchan queriendo decirte, relájate, has hecho todo pero no has llegado, no lo intentes que va a ser peor, pero yo seguía con ello en mente, seguía dispuesto a hacerlo; entonces fue cuando el jueves llegó el último aviso, ese del que no quieres darte cuenta hasta que te ha comido, un pequeño dolor de cabeza, que se convierte el viernes por la mañana, en catarro, anginas hinchadas y gripe, con la garganta quemada y el cuello dolorido y te das cuenta de que no vas a poder hacer nada antes del domingo, pero no vas a tirarlo todo por la borda, decides hacer todo lo posible para llegar, para llegar lo mejor posible porque tienes que correr, tienes que hacerlo, debes hacerlo, tu cabeza te grita para que pares y dejes de luchar, pero tú lo ignoras y te crees capaz aunque no puedas.
Y el sábado crees que eres un héroe y dices, bueno, llevo sin entrenar desde el martes, debería salir a soltar las piernas para estar fresco para mañana, pero decides no salir para terminar de recuperarte bien y estar a tope. Pero te equivocas. Esta todo en contra en tu última semana... Entonces es cuando tu cabeza te recuerda que te has calentado, que estás demasiado arriba y todo va a empezar a caer, "vete preparando" y es entonces cuando ya te levantas por la mañana, ves que no estás perfecto, pero aún así, vas con ganas e intentas darlo todo, y escuchas el pistoletazo de salida, desde fuera de las vallas, entras como puedes y sales, con ganas, y te sitúas en el que consideras por ritmo, el grupo con el que vas a ir toda la carrera, pero me equivoqué... Pinché 3 veces, aproximadamente en el 7-8, con parada en el avituallamiento del 10, con los gemelos sobrecargados. En el 15 con un cansancio que no tiraba de mi y en el 19, cuando ni la gente conseguía animarme.
Reconozco que en Madrid, siendo mi primera media, he llorado, lloré como un enano al llegar a meta, porque creía que no lo iba a conseguir, pensé por lo menos el doble de veces en retirarme que de las que me paré.
Pero voy a entrar en detalle en la carrera, empiezas animado, rápido, buscando evitar a la gente y encontrar tu ritmo, ritmo en el que no piensas en la distancia total, piensas en la comodidad del momento. Y sales y encuentras tu sitio, y aguantas hasta el 5 que ya se va poniendo será la cosa con la subida, que te quedan todavía 16 y te das cuenta que no es ninguna broma... Y sigues, tratando evadirte viendo a la gente, el poco público que observa atento el sufrimiento de los corredores, y entonces allá por el 7 llegó mi momento, empiezo a notar los gemelos cargados, de no haber calentado, de no haber entrenado, de haberlo hecho mal. Y como diré, todo lo que podía salir mal, SALIÓ MAL.

Y continué, como pude, esperando encontrar en el avituallamiento del 10 isotónico, pero no tuve suerte. Nada, absolutamente NADA, salió como esperaba. Y llegué al 9 sin fuerzas y me puse a andar, porque no podía más, no tiraba ni la cabeza ni las piernas, no tiraba nada. Y aguanté despacito hasta el 10 en donde paré en el avituallamiento y volví a correr, sin ganas. Correr por correr, porque era lo que tocaba y había que hacerlo. Y aguanté hasta el 14, donde apenas di unos pasos andando y volví a correr cogí el avituallamiento como en una carrera normal. Y seguí y en el 16 miré el reloj, había perdido el gps, no contaba kilómetros y en un intento rápido por ver el ritmo, empecé otro entrenamiento para los 5 que quedaban. Que fueron a pero porque llegué al 18-19 sin ganas, sin fuerzas, con ganas de llorar, de sentarme y de abandonar por completo, pero no me paré, algo en mí decía que debía llegar a meta por mi propio pie, entrar en meta, en el tiempo que fuera no importaba nada, solo llegar, al precio que fuera, sacrificando lo que fuera, llegar por encima de cualquier cosa. Llegar por encima de todo, y fue cuando me alcanzó detrás los globos de 1h45' y sprinté un kilómetro con idea de que no me cogieran, pensando que todavía estaba por debajo de ese tiempo. Pero entré en meta delante de los globos en 1h48' entre los primeros 4.500 de aproximadamente 19.000 llegados a meta. Una experiencia más, una carrera más, una medalla de finisher más. Una fecha y una camiseta más. Y un recuerdo a un álbum que acabe en los datos perdidos de un ordenador olvidado...
Y continué, como pude, esperando encontrar en el avituallamiento del 10 isotónico, pero no tuve suerte. Nada, absolutamente NADA, salió como esperaba. Y llegué al 9 sin fuerzas y me puse a andar, porque no podía más, no tiraba ni la cabeza ni las piernas, no tiraba nada. Y aguanté despacito hasta el 10 en donde paré en el avituallamiento y volví a correr, sin ganas. Correr por correr, porque era lo que tocaba y había que hacerlo. Y aguanté hasta el 14, donde apenas di unos pasos andando y volví a correr cogí el avituallamiento como en una carrera normal. Y seguí y en el 16 miré el reloj, había perdido el gps, no contaba kilómetros y en un intento rápido por ver el ritmo, empecé otro entrenamiento para los 5 que quedaban. Que fueron a pero porque llegué al 18-19 sin ganas, sin fuerzas, con ganas de llorar, de sentarme y de abandonar por completo, pero no me paré, algo en mí decía que debía llegar a meta por mi propio pie, entrar en meta, en el tiempo que fuera no importaba nada, solo llegar, al precio que fuera, sacrificando lo que fuera, llegar por encima de cualquier cosa. Llegar por encima de todo, y fue cuando me alcanzó detrás los globos de 1h45' y sprinté un kilómetro con idea de que no me cogieran, pensando que todavía estaba por debajo de ese tiempo. Pero entré en meta delante de los globos en 1h48' entre los primeros 4.500 de aproximadamente 19.000 llegados a meta. Una experiencia más, una carrera más, una medalla de finisher más. Una fecha y una camiseta más. Y un recuerdo a un álbum que acabe en los datos perdidos de un ordenador olvidado...
Como os digo siempre...
“CARPE DIEM” porque “TEMPUS FUGIT”

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